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sábado, 25 de enero de 2014

LA ISLA DEL TESORO de Robert Louis Stevenson

La isla del tesoro es uno de los libros mas queridos por mí.En sus páginas encuentro visos del muchacho entusiasta y fantasioso que era.En la historia narrada hallo reminiscencias de mis propios y chamuscados mapas. El espectro de Long John silver se adivina en los ojos derrotados de los soñadores que creo conocer.Las botellas de ron se han acabado y ahora bebemos wisky cada vez mas barato.El tesoro aguarda enterrado en cualquier playa a que los mutilados de esta vida jodida vayamos a buscarlo.Con patas de palo o garfios afilados...tuertos o sordos...borrachos y malvados...ciegos siempre por el fulgor dorado de la vida, guardada como el oro bajo llave en el cofre de un hombre muerto.. ...
Si ese tesoro que promete Stevenson es, en sublime metáfora, la esperanza a la que está condenado todo ser humano,sobra decir que también por su brillo fuí cegado y así anduve la vida en zozobrantes pasos por miedo a los naufragios y asido a mis temores como único socorro;manteniendo sin embargo el alma a flote.
Mi tesoro, que ya es nuestro tesoro y su tesoro permanece en lo hondo del futuro de nadie.
Sin embargo los piratas,siempre actuales,atisban con sus largos catalejos todos los mares donde nos vamos a bañar y merodean por todas las tabernas en las que bebemos.
El viejo John,a salvo de la historia narrada por Stevenson y a salvo tambien de la novela que leí hace ya muchos años, sigue cantando con voz ronca y fuerte mientras rema hacia la costa.   

“La bebida y el diablo acabó con el resto. ¡Ja, ja, ja! ¡Ron,ron,ron,otra botella de ron!”

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